Etiquetas

, ,

Varias semanas tras la publicación del que se denomina “Informe Doulas” por parte del Consejo de Enfermería no hay manera de zanjar este asunto de una vez por todas. Ya expresé mi sentir y mis intenciones con respecto a esta moderna “caza de brujas” en mi último post De hogueras mediáticas y demás desINquisiciones.

Marc Chagall "Maternidad" (1913)

Marc Chagall “Maternidad” (1913)

Con esta entrada quisiera responder a quienes aún me expresan sus dudas acerca de la función de la Psicología Perinatal, a quienes preguntan o no se aclaran, a quienes parece quitarle el sueño que podamos ser varias, variadas y variopintas las profesionales que nos dedicamos a la salud de género en este país. Así, cuando me preguntan en qué consiste la consulta de una psicóloga perinatal me surge espontáneo contestar que una psicóloga perinatal -regularmente colegiada- atiende personas, parejas, familias o grupos de personas que solicitan servicios propios de su profesión como psicóloga y como profesional de la salud mental. La psicóloga experta en salud mental perinatal desempeñará su tarea de acuerdo a los principios de su profesión, detallados en su código deontológico, con una mirada y unos conocimientos específicos, relativos a una etapa concreta de la vida que va desde la pre-concepción hasta los primeros años de vida de un ser humano y de su familia. La Psicología Perinatal es una ciencia que nace en el seno de la Salud Primal y sus ámbitos de actuación se centran especialmente en la prevención y promoción de la salud mental perinatal, en la detección y tratamiento de psicopatología en las etapas desde la pre-concepción hasta el posparto y primera crianza, incluyendo -cuando indicada- la intervención psicoterapéutica, así como el acompañamiento profesional en un camino de crecimiento personal a partir de la etapa de maternidad y/o paternidad. La formación profesional y la investigación son áreas que complementan las tareas preventivas y clínicas de la Psicología Perinatal.

poster expertoEn las próximas semanas verá la luz un curso de extensión universitaria en Psicología Perinatal: prevención psicosocial, promoción de la salud y modelos de intervención organizado por la Fundació Universitària Rovira i Virgili en colaboración con la Asociación Española de Psicología Perinatal (más información aquí), dirigido exclusivamente a profesionales de la Salud Mental y estudiantes de psicología con el fin de abrir posibilidades de formación reglada y acreditada en esta incipiente rama de la psicología.

La psicóloga perinatal colabora desde una perspectiva integradora e interdisciplinar con otros profesionales de la Salud Primal: matronas, obstetras, asesoras de lactancia, psiquiatras perinatales, neonatólogos y/o pediatras, etc. El objetivo del trabajo en red es el de potenciar los recursos individuales privilegiando la escucha activa de la mujer y de su familia, dejando plena autonomía en la toma de decisiones conscientes e informadas, con el objetivo de favorecer un crecimiento en el rol de madre/padre y -si cabe- un empoderamiento de la mujer desde los primeros meses de la gestación.

Como es sabido, quien solicita los servicios de una psicóloga y/o psicoterapeuta suele estar sufriendo una situación de malestar anímico que le impide vivir su vida de forma satisfactoria. Algunos solicitan ayuda en el momento de atravesar una crisis vital. Hay pacientes que padecen trastornos psicológicos que pueden interferir seriamente en la calidad de su vida cotidiana y la de sus relaciones, que precisan ser detectados y diagnosticados adecuadamente y precozmente para poder diseñar una estrategia de intervención ad hoc y eficaz desde la clínica psicológica. Cada vez más acuden a la consulta de psicología personas sanas (!), que desean realizar un recorrido de crecimiento personal acompañadas por profesionales de la psicología y/o psicoterapeutas altamente calificadas.

En el caso de una mujer que está viviendo su etapa de maternidad pasa exactamente lo mismo! Y las hay que acuden a la consulta de psicología perinatal por derivación de otro profesional sanitario (médic@ de familia, matrona, ginecólog@, psiquiatra, pediatra etc.), como también hay quienes llegan por su propia elección y deseo (¡faltaría más! como si eligieran consciente y libremente solicitar los servicios profesionales de la matrona, de la médica, de la doula, de la acupunturista, de la fisio, o..¡de la chamana! o quien -según su predilección- puede ser de ayuda y sostén durante este momento vital).

A lo largo de la gestación, parto y puerperio la mujer experimenta un cambio relevante en su sistema psico-neuro-endocrino, lo cual se traduce en sensaciones, estados de ánimo, pensamientos y conductas dirigidos por un lado a proteger a su criatura y, por el otro, a prepararse para un cambio vital tan trascendente e intenso, un crecimiento como mujer y como persona en un mundo y una sociedad que actualmente (¿aún?) no contemplan la maternidad como un valor protector de la salud (mental) de la humanidad futura. Cuando me preguntan si una mujer sufre cambios emocionales durante su embarazo que justifiquen una atención psicológica suelo responder que es esperable y saludable que la mujer embarazada experimente emociones y sensaciones nuevas y propias de una etapa de su vida durante la cual está realizando el acto creativo más sublime de cual es capaz un ser humano ¡gestar una vida! El cómo, en qué medida y con cuales consecuencias estos cambios pueden afectar negativamente durante la gestación no depende del género ni del proceso de maternidad en sí mismos, sino en gran medida de factores de origen psicosocial y asistencial que pueden estar perjudicando su bienestar y, en casos más graves, su salud mental y la de su bebé.

Foto: G. Bianco (C) "El árbol de la vida".

Foto: G. Bianco (C) “El árbol de la vida”.

El embarazo, el parto y el posparto no son necesariamente ni por defecto etapas vulnerables en la vida de la mujer, tal y como se suele pre-suponer. ¿Por qué razón debería la naturaleza prever debilidad para la (futura) madre en una etapa tan crucial y determinante para la supervivencia de la especie? La fragilidad psicológica en este momento suele ser una de las consecuencia de una atención sanitaria cada vez más fugaz, vivida por la mujer (y/o su pareja) como fría, impersonal o distante, altamente medicalizada y fruto de un paradigma médico bio-mecanicista que pretende controlar al mínimo detalle la evolución de la gestación desde la mirada del riesgo, con el fin de evitar potenciales patologías, desmembrando la experiencia vital de la mujer e incurriendo frecuentemente en situaciones que producen efectos nocebo, con las previsibles y demostradas consecuencias sobre el estado de bienestar psíquico de la futura madre. A menudo olvidamos que el embarazo, el parto y la lactancia son etapas vitales, fisiológicas, normales e implícitas a la naturaleza de la mujer, a su vida sexual y reproductiva.

En casos de mujeres con vivencias previas (o paralela) al embarazo especialmente graves o vulnerables (víctimas de abuso sexual, agresiones o violencia de género, partos traumáticos o episodios traumáticos previos, repetidas pérdidas gestacionales o perinatales, etc.), así como en el caso de mujeres con antecedentes clínicos o en riesgo de exclusión social se recomienda un seguimiento diferenciado, más específico, que requiere una buena comunicación y colaboración entre profesionales del nacimiento y psicólogas perinatales para poder brindar un seguimiento eficaz, llevar a cabo un diagnóstico certero para poder desarrollar un plan de intervención adecuado en cada situación y caso particular.

Lo ideal sería atender a una mujer embarazada, como a cualquier mujer (¿o no?), como una persona en su conjunto, en todas sus facetas y dimensiones! Sin embargo la medicalización extensiva de la maternidad ejerce cada vez más control sobre la mujer a través de la fragmentación de su experiencia corporal, ignorando su identidad global, olvidando los aspectos y recursos psicosociales y emocionales de su sexualidad y de la maternidad, banalizando las posibles consecuencias de sus prácticas en la vivencia anímica que influye en la salud de la mujer y perinatal, entorpeciendo la relación humana usuaria-profesionales y mujer-criatura. Este modus operandi termina por cegarnos e impedir –entre otras cosas- el crecimiento personal de las profesionales de la salud.

Las consecuencias pueden traducirse en acciones tóxicas, como la des-información, la difamación deliberada, la persecución de personas o colectivos en detrimento del bienestar, de la autonomía, de la libre elección, del empoderamiento de las mujeres a través de juegos de poder en los cuales los grupos/personas señalados tan solo fungen de chivos expiatorios para suprimir los rituales femeninos, su riqueza y su poder. Cuando entramos en la espiral del miedo y perdemos de vista los aspectos vocacionales y éticos implícitos a las profesiones sanitarias nos está ocurriendo algo triste y grave. El sistema está enfermando, la salud y la cordura de todas están en peligro!

¿Alguien genuinamente dispuesta a mirar para adentro, a emprender un camino de revisión, reparación, reconciliación y crecimiento desde el encuentro y el diálogo genuinos, compartiendo experiencias y conocimientos desde la integración, la inclusión y la colaboración con el fin de sanar heridas, superar las diferencias y poner el saber y la sabiduría al servicio de la tarea fundamental, la de cuidar la salud de la Mujer, de la Vida, de la Tierra?

(Para emprender este camino recomiendo solicitar asesoramiento a profesionales experimentadas de la psicología, de la psicoterapia o del coaching. Pero ¡atención! (modo irónico – ON) En estos ámbitos profesionales existe y prolifera un ferviente intrusismo!!! Si mi lucha fuera esta me temo que viviría bastante amargada, teniendo que renunciar a dedicarme a lo que me apasiona y que me mantiene viva: la “tarea fundamental”).

Gabriella Bianco – psicóloga, psicoterapeuta Gestalt y coach (colegiada B1227)

Anuncios