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Es necesario aprender ex-novo como sería un nacimiento no interferido por las costumbres culturales. Necesitamos un punto de referencia para no desviarnos excesivamente. Y este es, precisamente, el Parto Lotus” (Dr. Michel Odent)

En 2008 llegó a mis manos la edición italiana de un libro que cambió rotundamente mi mirada hacia el nacimiento. Se trata del único libro escrito acerca del Lotus Birth (nacimiento integral) por la comadrona Australiana Rachana Shivam.  Como psicóloga perinatal implicada en la cuestión de un nacimiento que promueva la Salud Perinatal, aún no me había planteado las posibles ventajas que supondría para el recién nacido no cortar el cordón umbilical, respetando así los tiempos y ritmos de separación de su placenta tal y como previstos por la fisiología humana.

El Lotus Birth se nombra así por Clair Lotus Day, enfermera y la primera mujer que documenta el nacimiento de su primer hijo (en 1974) según este procedimiento. Antes solamente se había descrito el nacimiento sin cortar el cordón en chimpancés (video). Hace más de 30 años que esta forma de nacer es una elección legítima en los partos (y/o cesáreas) hospitalarios y domiciliarios en Australia. También en algunos hospitales italianos se siguen protocolos de Lotus Birth (en partos y cesáreas), si la familia así lo desea. El nacimiento integral se promueve en Australia y en Italia desde hace más de 30 y 15 años respectivamente también en partos domiciliarios acompañado por comadronas (in)formadas.

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La placenta es un órgano muy complejo, que tiene un metabolismo y una inteligencia propios, esencial e indispensable para la supervivencia del bebé. Se forma mediante un procedimiento aún poco estudiado, que divide -durante los primeros días de gestación- el mismo material genético en una parte que transformará en placenta y otra en el bebé, unidos por el cordón umbilical.  Por ello, en ocasiones, hablamos de la placenta como un “gemelo” (celular, biológico, físico y genético) del bebé. Se trata de un órgano blando, color púrpura, con estructura lobular en la cara interna (adherida al útero) y recubierta por el saco amniótico en el lado en el que se encuentra la inserción del cordón umbilical. Durante toda la gestación la placenta regula las funciones maternas a través de la producción activa de hormonas, selecciona el paso de las sustancias nutritivas para el bebé y se encarga separar las escorias a través de un intercambio bi-direccional, que tiene lugar a través de las tres arterias que pasan por el cordón. La placenta mantiene separada la circulación sanguínea entre madre y bebé, garantizando un buen equilibrio entre ellos.

Sería ingenuo pensar que un órgano tan fundamental para el buen crecimiento intrauterino del ser humano dejara de tener importancia de forma inmediata una vez que el bebé haya nacido, antes de que la separación ocurra de forma espontánea!

Ignorancia y arrogancia viajan habitualmente juntas. Y suponer de saber todo acerca del nacimiento integral sin haber sido testigo de ello es algo que merece una buena reflexión. Cada médico sabe que no hay razones o justificaciones científicas para la recisión del cordón umbilical. (Rachana Shivam)

No hay razones médicas descritas que avalen separar la unidad biológica placenta-bebé que la naturaleza ha concebido y desarrollado como un conjunto que viene al mundo (separándose del útero materno) en un solo conjunto.

No existe evidencia científica que sostenga el común procedimiento de pinzamiento del cordón umbilical antes que éste se caiga de forma fisiológica una vez que la unidad placenta-bebé hayan finalizado una relación que les ve nacer juntos en su origen y les mantiene vivos y en salud durante toda la etapa de crecimiento uterino, nacimiento y alumbramiento.

¿Para qué´entonces provocar un dolor y riesgos inútiles al recién nacido? La ciencia no proporciona respuestas a esta pregunta.

Por otro lado la Organización Mundial de la Salud contempla ya hace tiempo -aún tímidamente- la posibilidad de un Lotus Birth como una posible opción fisiológica del tratamiento del cordón umbilical, tal y como mencionado por la OMS “Pinzamiento tardío o no pinzamiento, es la forma fisiológica de tratar el cordón, y el pinzamiento temprano es una intervención que requiere justificación” (pag.31).

Diversos médicos e investigadores describen en diversas publicaciones los inconvenientes de la recisión del cordón para la salud del recién nacido y las ventajas de respetar los tiempos del sistema placenta-bebé para su natural separación. Una de las primeras científicas, conocedora y sostenedora del Lotus Birth ha sido la Dra. Sarah Burckley, quien insiste acerca de la importancia de un alumbramiento fisiológico con el fin de garantizar niveles óptimos de segregación de oxcitocina endógena (hormona del amor) para la protección de la madre y del recién nacido (estrechándoles en un imprinting y vínculos afectivos favorables a su salud más allá del período perinatal), como también para aprovechar la función preventiva de esta neurormona en cuanto a posibles hemorragias en el inmediato posparto. Si en los últimos años la investigación en Salud Primal ha puesto de manifiesto la importancia del respeto de la fisiología del parto y nacimiento para la promoción de la salud de la díada madre-bebé tras décadas de encarnizamiento médico en torno a la etapa perinatal, podemos considerar la intervención en la tercera etapa del parto/nacimiento (el intervalo de tiempo entre el nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta) aún más insidioso. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud acerca del pinzamiento tardío del cordón son claras y avaladas por numerosos estudios que describen los efectos adversos del pinzamiento precoz y los riesgos y daños que este procedimiento ha ido causando a lo largo de las últimas décadas, especialmente en bebés nacidos prematuros o por cesárea. El alumbramiento activo, producido mediante perfusión de oxitócicos químicos y recisión temprana del cordón,

(…) priva el bebé de la mitad del volumen sanguíneo que podría aún recibir (si se dejara intacto el cordón, n.d.a.); esta reserva de sangre, que sirve a llenar los pulmones al principio de su actividad extrauterina junto a otros órganos vitales, se tira junto a la placenta, con posibles consecuencias como dificultades respiratorias y anemia, especialmente para los bebés más vulnerables” (Sarah Buckley)

La consecuencia de pinzar el cordón antes de que el bebé haya empezado a respirar correctamente puede ser la hipovolemia (disminución del volumen circulante de sangre), motivo de alerta para los neonatólogos y posible causa de muerte para el bebé no reanimado con éxito. El neonatólogo italiano Massimo Alosi describe en diversos artículos científicos la adaptación neonatal a la vida extrauterina poniendo de manifiesto los beneficios y la importancia de no intervenir sobre el sistema placenta-bebé cortando el cordón tras el nacimiento, corroborando los resultados de estudios realizados ya en los años ’90 por el Dr. Kinmond acerca de una más rápida recuperación del bebé prematuro a corto y largo plazo (especialmente en criaturas más vulnerables, prematuros o nacidos por cesárea):

“(…) la sangre que el el útero se encontraba en la placenta termina en cantidad relevante en los pulmones del bebé tras su nacimiento si nadie toca el cordón umbilical” (Massimo Alosi)

La adaptación a la vida fuera del útero materno es una tarea prioritaria para el bebé tras el alumbramiento. La placenta que en el útero cumple con la función de pulmón, riñones, intestino e hígado, lleva un fuerte flujo sanguíneo a los pulmones en el momento inmediatamente tras el nacimiento del bebé. Recientemente he tenido el placer de conocer personalmente al Dr. Alosi y he disfrutado de oírle en persona explicar como los pulmones, en el momento del nacimiento, se van preparando a acoger -en primera instancia- sangre ¡no aire! Hace años que el Dr. Alosi observa neonatos nacidos en hospitales cuyo cordón no se somete a pinzamiento alguno, observando resultados excelentes en casos donde es necesaria una reanimación neonatal, tal y como apunta la experiencia clínica de otros pediatras. Esta realidad fue descrita por primera vez por Aristóteles en un caso de reanimación tras un desprendimiento intempestivo de placenta, según el Dr. Alosi menciona en un reciente artículo (Alosi, M., Adattamento neonatale alla vita extrauterina; en: Nutrition Health, 2017; 50-53).

“(…) cortar un cordón umbilical para luego tratar de reanimar el neonato es simplemente mortal para el pequeño; (…) se logran resultados óptimos si se realiza exactamente lo contrario de lo que suele ocurrir en paritorio: primero se estabilizan las vías aéreas y luego se pinza. Sencillo y genial” (M. Alosi)

Y agrega:

“(…) El pinzamiento del cordón ha introducido en el procedimiento del nacimiento un bias omnipresente, que ha perjudicado de forma más o menos relevante todos los nacidos tras la Segunda Guerra Mundial y que ha paralizado las ciencias de la neonatología durante décadas. Parece claro que la separación fisiológica de la placenta del útero materno la domina el recién nacido; la misma oxitocina es producida por la madre cuando el bebé está en condiciones de bienestar que le permiten un agarre temprano al pecho materno. En aquellos casos en los que el bebé no goza de plena salud, no respira bien, no se agarra bien al pecho, la placenta queda en contacto con el útero para continuar su trabajo aunque el bebé ya haya nacido”. (M. Alosi)

Por estas razones, además de las investigaciones que nos descubren las extraordinarias propiedades de la sangre contenida en el cordón (especialmente en la células estaminales) resaltan la importancia que el bebé reciba toda la cantidad de sangre que le corresponde. La (presunta) ictericia que -en ocasiones- se deriva se puede considerar fisiológica, siendo que diversos autores subrayan que pueda ser incluso beneficiosa para el recién nacido, gracias a las propiedades antioxidantes de la bilirrubina (Gartner, cit. por Buckely, 2004).

El Lotus Birth no es una “moda” ni un capricho de nadie que no esté informado. Elegir no separar el bebé de su placenta tras el nacimiento implica una elección y una responsabilidad hacia el mismo bebé y hacia uno mismo, siendo una decisión consciente, ecológica y coherente con los valores de los padres y de la familia. Hoy en día, sobre la base de todos los conocimientos proporcionados por la rigurosa investigación en Salud Primal, las neurociencias, la psicología prenatal y perinatal, no es atrevido considerar el Lotus Birth como un asunto de Salud Pública, una forma de nacer que mantiene y promueve la salud del ser humano recién nacido no solamente en el período en torno al nacimiento, sino como base saludable para su desarrollo futuro.

El placer y privilegio de observar la tranquilidad de una criatura aún en contacto con su placenta, a la espera de que el pecho de su madre de el paso definitivo para prepararse a sustituirla como otro órgano inteligente con funciones parecidas, sin agitación, sin lágrimas, sin riesgos de infecciones (sin heridas), en un período de transición homogéneo, suave…es una de las más grandes maravillas que la Vida me ha regalado. A los 4 – 7 días tanto el cordón como la placenta están secos. El cordón se separa entonces en la base del ombligo, dejándolo intacto y limpio.

Fuente foto: http://sacredbirthing.com/blog/2017/05/14/lotus-birth/

Antes de proceder a supervisar este procedimiento, la Asociación Italiana del Lotus Birth recomienda encarecidamente:

  • leer el libro “Lorts Birth” de Rachana Shivam para tener toda la información completa acerca de esta forma de nacer;
  • buscar una comadrona o centro hospitalario que acoja esta petición y que merezca la confianza de los padres;
  • si el nacimiento es hospitalario será oportuno buscar una profesional que brinde apoyo y acompañamiento en casa (especialmente si se elige la modalidad de alta voluntaria);
  • esperar el alumbramiento y depositar la placenta en un colador (y este dentro de un recipiente más grande), al lado del bebé;
  • lavar la placenta en agua tibia y retirar todos los coágulos de sangre;
  • secarla muy suavemente con un trapo limpio de algodón;
  • Poner cuidado cuando se mueve el bebé con su placenta para evitar estirar demasiado el cordón;.
  • vestir el bebé preferentemente con ropa abierta en la parte del vientre;
  • la placenta puede quedar en el colador o guardada en una gaza de algodón que se cambiará cada día si está mojada; también se puede guardar en un bolso confeccionado para este uso;
  • no emplea materiales de plástico para envolver la placenta! La placenta necesita “respirar”!
  • 24 horas después del alumbramiento se puede cubrir la placenta (ambas caras) con sal marina gruesa, cambiando la sal a diario; este procedimiento acelera el secarse de la placenta;
  • si el cordón se seca con curvas o “rizos” incómodos para el bebé, se puede mojar ligeramente para modificar su forma y luego secarlo delicadamente;

No es necesario añadir especias o aceites esenciales a la placenta; recomiendo tomar en cuenta el olfato delicado y muy fino del bebé que acaba de nacer, así como sus vías respiratorias “recién estrenadas”. La placenta desprende un olor único, propio, no desagradable y emana oxitocina, “emborrachando” de placer a la madre y aquellas personas cercanas al bebé. La placenta actúa como una comadrona atenta y amorosa, protegiendo la intimidad de la familia recién nacida durante las primeras horas y días, garantizando el merecido descanso y regulando el mínimo (o nulo) número de visitantes. Jeannine Parvati Becker describía el Lotus Birth como un ritual de nuestros tiempos, en una cultura que ha perdido gran parte de la ritualidad implícita al ciclo de la vida y de la naturaleza, mientras “empujamos” no solamente el bebé a nacer, sino a crecer, “educarse”, independizarse, con todas las consecuencias que esto implica para su salud y la de nuestra sociedad cada vez más disociada y violenta.

Agradezco particularmente la confianza y la apertura de aquellas maravillosas familias de Mallorca quienes eligieron en esta ultima década un Lotus Birth para sus hijos, desde un deseo de respeto profundo por la sacralidad de su nacimiento, honrando su placenta y confiando en la capacidad de sus hijos para emprender sus primeras decisiones según sus tiempos y ritmos. Gracias.

PD: A quien aún se le antojara pedirme “evidencia científica” que justifique el no-pinzamiento del cordón umbilical (hecho propio de la fisiología humana), ruego primero aporte evidencia científica que justifique la razón de la intervención médica del pinzamiento.

 

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